5 de agosto de 2007

Vet aqui un gos vet aqui un gat....

Podríamos decir que era un mañana cualquiera de un día cualquiera, no viene al caso pero sirve para ambientar.

En esta intrépida aventura nuestro héroe local se enfrentara a piratas, mercenarios, montones de criaturas mágicas y horribles, nada que envidiar al señor de los anillos o tal harry ese, vamos.

Pero nos centraremos en la aventura en cuestión. Como hemos dicho era un mañana cualquiera en un pueblo como el tuyo. Nuestro héroe fue llamado por la profetisa del lugar. Tenia una misión para el, esta misión que tenia que llevar acabo no lo podía hacer cualquiera, el era el elegido entre todos los habitantes del entrañable pueblo.

Así pues cogio las provisiones (una pera) y se fue a la cueva donde le había indicado la profetisa. Armado con el coraje (y un móvil) llamado tres vez a la puerta, y no se abrió vamos. Cansado de esperar, decidió volver al encuentro de la profetisa. Esta le volvio a dar las indicaciones correctas (y le enseño que tenia un mando a distancia para dicha puerta y un plano de la cueva).

Esta vez si, tenia el valor, la pera y el mando a distancia. Abrió la puerta, pero horror! Un Dragón enano rojo se abalanzaba hacia él! Era el momento de sacar la astucia y recordad los consejos de su maestro:

Cuando veas un Dragón Enano Rojo, debes….debes….apartarte y saludar!

Pues no era tan buen consejo como creía, viejo chocho! Entonces me acorde, el móvil, llame al tarot de rapelhus y ante de que me digiera que… Oye que tienes un llamada para ti. Así? –dijo el Dragón Rojo enano…Y colo, puede entrar en la cueva mientras el dragoncito se quedo al teléfono con cara de no saber que pasaba.

Estaba dentro sii!! Saque el mapa que me dio la profetisa, pero antes de que me dice tiempo a reaccionar uno elfo me sorprendieron comiéndome la pera (no literalmente). Saludos humano ( si si no son muy hablar estos!) Porque te adentras en estas tierras tan peligrosas, donde la muerte te espera en cada esquina…(joder que ánimos, pues me esperan para comer)
Tengo una misión y bla bla…esas cosas de los héroes. No sabréis donde esta esto? –dije mientras enseñaba el mapa con un X. Ellos negaron con la cabeza. Me dieron un mejunje que me libraría de un mal, no me dijeron ni que mal ni de que me libraría.

Después de caminar horas y horas (dice hora dice minutos o segundos) un enorme Orco apareció ante mi. Aquí esta, el momento esperado, donde me consagrare como héroe mitológico y pasare a la historia. Con mi corazón lleno de valor, me abalancé contra el con…con…una llaves? Dios cuanto coraje junto…( en el pueblo de al lado le llaman estupidez!) Así que antes de que pudiera hacer algo, el temible y Grande Orco comenzó a reír…La verdad que era patético verme con esas llaves intentando hacerle algo… No fui yo quien le interrumpió. Así que le deje que se riera y seguí mi camino.


No pasare a la historia por como lo mate, pero bueno, es lo que hay. Después de otras miles cosas asquerosas que intentaran matarme o venderme algo, llegue ala Gran X. Pero mis ojos como platos, no estaba!!!! Me pateo medio reino, lucho (lo intento) con miles de cosas asquerosas y varios bichos con sistema de digestión bidireccional, el chimes ese que salvaría el mundo no estaba!! La ostiaaa!!!

Pues nada, fui a ver la profetisa, ella sabría que hacer, espero. Después de otro largo viaje y un encuentro con los elfos de la puerta de 3 horas jugando a la canasta y haciendo ganchillo (no preguntéis) conseguí llegar a palacio.

Fui directamente a verla, y decidí no andarme con rodeos. Oye tú, profetisa de tres al cuarto, me has chingado. Cruzo medio reino, me juego la vida en numerable veces matando dragones, orcos y otros bichos y cuando llego allí no hay un Carajo! Un explicación quiero!!!

Dicho esto le comenzó a dar un ataque de nervios y de risa a la vez…Lo sientooo…podría escuchar entre carcajada y carcajada. Salio del palacio con algunas que otras prisas y delante de la fuente principal del jardín había una copa enorme de oro. Me miro, aun con lagrimas en los ojos y me dijo algo por lo cual merecía la muerte. Se me olvido que lo compre el otro día en el rasto. Lo siento, pero ten esta galletita…..

Moraleja: Cuando tu jefa te diga, que vayas al parquing a buscar un chisme estropeado para repáralo, mira delante de la farmacia ver si a dejado allí el coche!!!! Arrrr!!